IFN - Instituto Ferrero de Neurología y Sueño

Empeoramiento de la enfermedad de Parkinson por Alteración del ritmo circadiano

Publicado en 6 de abril del año 2016
por Rachael Herman

Una nueva investigación de la Escuela de Medicina de Lewis Katz de la Universidad Temple (LKSOM) sugiere que los ciclos de sueño y vigilia irregulares e insomnio crónico pueden ser factores de riesgo de enfermedad de Parkinson.

En este estudio con modelo animal, alteraciones del ritmo circadiano antes del inicio de la enfermedad de Parkinson empeoraron significativamente los déficits de aprendizaje y motoras provocadas por esta enfermedad.

Dirigido por el profesor Domenico PRATICO, MD, del Centro de Medicina traslacional y el Departamento de Farmacología y Microbiología de LKSOM, esta nueva investigación es la primera en sugerir que un factor ambiental puede agravar la patología y los síntomas del Parkinson. Se refiere a largos períodos de exposición crónica a la luz, con breves exposiciones a la oscuridad, que alteran el ritmo circadiano de los animales. Estos resultados se publican en la versión de abril de la revista, Molecular Psychiatry.

El ritmo circadiano es un ciclo de aproximadamente 24 horas biológica en los seres humanos. Este ciclo se interrumpe en pacientes con la enfermedad de Parkinson, dando lugar a trastornos del sueño recurrentes y trastornos. Sin embargo, si estas perturbaciones conducen a un impacto en el desarrollo de la enfermedad y la progresión, o no, todavía no está claro.

El Dr. PRATICO afirma que la mayoría de los médicos consideran que los problemas del sueño son secundarios a la enfermedad, pero estas alteraciones del ritmo circadiano son frecuentes antes de la aparición de los síntomas, lo que sugiere que la alteración es un factor de riesgo. En su mayor parte, los diagnósticos de la enfermedad de Parkinson después de la edad de 60 son idiopáticos, o tiene una causa desconocida. El Dr. PRATICO cree que es probable que en los casos idiopáticos la enfermedad es resultado de factores de riesgo ambientales y genéticos. Los factores de riesgo ambientales pueden incluir trastornos circadianos, los trastornos del sueño y el estrés crónico. Todos estos factores afectan el funcionamiento del sistema nervioso central, y probablemente contribuyen a la patología de Parkinson.

En el uso de un modelo de ratón bien establecido de Parkinson, donde el tratamiento con la neurotoxina MPTP reproduce aspectos de la enfermedad, los investigadores analizaron el papel de un ritmo circadiano alterado. Los animales fueron divididos en dos grupos, el primero de los cuales era un grupo de control, mantuvieron un ciclo regular de sueño-vigilia y expuestos a 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad cada día. El segundo grupo fue expuesto a una alteración del ritmo circadiano, con la exposición de 20 horas de luz y sólo cuatro horas de oscuridad cada día. Después de dos meses (60 días), a algunos de los ratones de cada grupo se les dio MPTP. El comportamiento y el movimiento se evaluaron en todos los ratones tratados con MPTP. Estos ratones desarrollaron la enfermedad de Parkinson, pero los animales que eran parte del segundo grupo con un ritmo circadiano alterado tuvieron deficiencias de aprendizaje. Además, mostraron déficits motores extremos con grandes reducciones en la coordinación motora y la capacidad de aprendizaje. Estas deficiencias fueron mucho peores que los déficits observados en los ratones tratados con MPTP que formaban parte del grupo uno.

Los investigadores analizaron los cerebros de los ratones afectados para comprender cómo y por qué alteraciones del ritmo circadiano agravaron los síntomas de la enfermedad de Parkinson. Una de las características moleculares principales de la enfermedad de Parkinson es la pérdida de la producción de dopamina. En este estudio, el Dr. PRATICO y su equipo analizaron la región llamada sustancia negra, en la que vieron una reducción significativa de las neuronas que producen dopamina. Se sabe que el epicentro de la enfermedad de Parkinson es la sustancia negra. Normalmente, las células mueren de forma natural, sin embargo, este estudio demostró que un ritmo circadiano alterado acelera la muerte celular en esta región.

Además, la microglía (células) fue superactiva en los ratones que fueron tratados con MPTP y tenían la interrupción de su ritmo circadiano. En realidad, esto puede conducir a un empeoramiento de la neuroinflamación y acelerar la progresión de la enfermedad. De cara al futuro, el reto será ver si estos resultados pueden ser replicados en otros modelos animales. Si es posible, a continuación, los investigadores tratarán de restablecer el ritmo circadiano normal, en los que se interrumpe para ver si eso va a ayudar a revertir la inflamación del cerebro y la muerte celular. Estos resultados del estudio podrían tener implicaciones importantes para el tratamiento y prevención de la enfermedad de Parkinson en los pacientes con trastornos crónicos del sueño.

Referencia: http://www.eurekalert.org/pub_releases/2016-04/rson-ilt032916.php
Rachael Herman es un escritor profesional con una amplia experiencia en la redacción médica, la investigación y el desarrollo del lenguaje.



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