IFN - Instituto Ferrero de Neurología y Sueño

APNEAS e HIPOPNEAS OBSTRUCTIVAS DEL SUEÑO (SAHOS)

La visión de IFN:

Las apneas obstructivas del sueño ( y su versión parcial, las hipopneas ) son pausas respiratorias, producidas por la obstrucción mecánica de la vía respiratoria alta (orofaringe). El mecanismo es que la succión al inspirar hace colapsar los tejidos blandos por una relajación exagerada.

Las apneas suponen la detención de la respiración durante más de 10 segundos Es un proceso frecuente e importante debido a las enfermedades a las que se asocia y a la incapacidad que conlleva.

Lo padece más del 10 % de la población adulta, aunque también puede afectar a los niños. Como consecuencia de las apneas puede aparecer :

  • hipertensión arterial,
  • cefaleas,
  • arritmias cardiacas
  • o depresión, entre otras.

Existen varios factores predisponentes:

  • Obesidad
  • Hipotiroidismo
  • Malformaciones máximo-faciales: Retro y micrognatia.
  • Obstrucción de las vías respiratorias superiores, en nariz, por amígdalas hipertrofiadas, base de lengua, edema de laringe, etc
  • Consumo de benzodiazepinas, alcohol y otros relajantes musculares.

Las apneas obstructivas producen permanentes microdespertares, que fragmentan el sueño, hacen caer el oxígeno en sangre, producen arritmias nocturnas, etc. Significan que la noche, en lugar de ser una oportunidad para el descanso de muchos órganos, se convierte en un esfuerzo superior al de la vigilia. Predomina en varones (2 a 3 veces más), si bien a partir de la menopausa el riesgo comienza a equipararse.

Por el aumento de la laxitud de los tejidos, suele empeorar con la edad. La sospecha clínica se basa en síntomas diurnos y nocturnos:

Síntomas Diurnos

  • Somnolencia diurna (Escala de Epworth mayor a 10)
  • Fatiga o cansancio crónico
  • Depresión
  • Cefalea matinal
  • Sequedad de garganta
  • Falta de concentración o falla cognitiva

Síntomas Nocturnos

  • Ronquido
  • Apneas visibles
  • Sueño agitado y/o despertares
  • Tener que orinar con mayor frecuencia
  • Transpiración aumentada
  • Despertares con sensación de ahogo o asfixia.
  • Insomnio

El diagnóstico se confirma mediante la Polisomnografía (PSG) nocturna con oximetría, que es la herramienta “gold standard” para el diagnóstico, ya que permite objetivar en forma cuali y cuantitativa las alteraciones cardio-respiratorias durante el sueño, entre otras variables. Consiste en dormir una noche en un Laboratorio de Sueño, es decir en una cama comfortable conectado a una serie de sensores. No requiere preparación, medicaciones ni conlleva el menor riesgo.

Cuando se confirman las apneas en la PSG, salvo que se puedan corregir mediante importante descenso de peso, acciones sobre la garganta, etc, se debe pasar al tratamiento sintomático de elección, el uso del dispositivo de Presión Positiva Continua de Aire (C-pap).

Se trata de un equipo con una turbina conectado por un tubo flexible a una máscara que se coloca con un arnés sobre la nariz, o sobre la nariz y la boca, del paciente. Trabaja con aire ambiente y conectado a la electricidad o a batería. Su acción es puramente mecánica y sólo envía aire a presión.

Pero previamente se deberá hacer una segunda PSG de calibración del Cpap, ya que la presión positiva adecuada en la vía aérea debe ser determinada para cada paciente en particular. A través de este segundo estudio, también se determina:

  • El tipo de máscara más adecuada o la que resultó más cómoda.
  • Los cambios en la calidad del sueño logrados al corregir las apneas.
  • El grado de reducción del ronquido.
  • El mantenimiento de buenos niveles de oxígeno durante toda la noche
Este tratamiento precoz es fundamental, para lograr:
    Eliminar o reducir las apneas y la caída de saturación de oxígeno
  • Eliminar los ronquidos
  • Reducir la fragmentación del sueño y mejorar la percepción de descanso
  • Mejorar la calidad de vida de los pacientes.
  • Evitar el impacto cardiovascular.

Los pacientes ingresan a un Protocolo de Seguimiento de Apneas, a fin de asegurarse que se lleven a cabo todas las acciones de control necesarias.

Debido a que las apneas pueden aumentar ( lo más común ), o disminuir a lo largo de los años, se recomienda un control anual que, idealmente, requiere una PSG nocturna sin el equipo de Cpap, para conocer el estado de la enfermedad, y luego una segunda PSG con el Cpap para ajustar la presión de modo que siga siendo la ideal para el paciente.



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