IFN - Instituto Ferrero de Neurología y Sueño

El sueño y el ejercicio

En general, realizar ejercicios periódicamente ayuda a conciliar el sueño y contribuye a lograr un sueño aún más profundo. Sin embargo, la práctica de ejercicios ocasional o justo antes de irse a dormir hará que le cueste más dormirse. Además de ponernos más alertas, nuestra temperatura corporal sube durante el ejercicio y aproximadamente 6 horas después comienza a bajar. Una temperatura corporal más fría está asociada con el inicio del sueño. Finalice su ejercicio por lo menos 3 horas antes de acostarse.

Hacer ejercicio por la tarde es la manera perfecta de ayudarlo a dormir por la noche. El ácido láctico acumulado perturbará el sueño a las 2 ó 3 horas de dormirnos



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