IFN - Instituto Ferrero de Neurología y Sueño

Influencia del calor en el sueño

Las temperaturas altas hacen más difícil dormir, esto es una experiencia que todos hemos tenido.
Es una situación que tiene una base claramente establecida, ya que nuestro cuerpo, para entrar en sueño, requiere un contexto de hechos que lo facilitan mucho.

Tres situaciones se destacan por su importancia para entrar en sueño:

  • La oscuridad, ya que dispara el aumento de la melatonina, importante para facilitar el sueño.
  • El silencio, que implica una reducción de estímulos que nos activan.
  • Y la disminución de la temperatura corporal, tema del cual nos estamos ocupando en estas.
  • líneas.

Es razonable que esa reducción de la temperatura de nuestro cuerpo sea más difícil de obtener si estamos en un ambiente caluroso. En esas condiciones al organismo le toma tiempo lograr reducir la temperatura.

Se recomienda una temperatura de 22 grados para iniciar el sueño, si bien cada persona puede tener sus preferencias. Pero en general se considera que por encima de los 30 grados será muy difícil dormir para la mayoría de las personas.

En realidad, una vez que la persona entró en sueño y la temperatura de su cuerpo descendió, aún cuando aumente el calor en el dormitorio, probablemente no se despierte. Por eso muchos de los equipos de aire acondicionado tienen programado un lento aumento de los grados a lograr en la habitación a lo largo de la noche. O una opción más simple, como un timer que lo apaga a la hora de comenzar.

Tener en cuenta que los aires acondicionados secan el ambiente y las mucosas, lo que es un factor de incomodidad para mucha gente. Por el contrario, el ventilador, en especial el de techo, nos quitará la humedad de la transpiración en el piel, mejorando el confort, y alejará del cuerpo el calor producido por el propio cuerpo, razón de la sensación agradable que produce. Pero a veces se corta la luz, o no se dispone de aire acondicionado o ventilador.

CONSEJOS ÚTILES :

Respetar más que nunca la Higiene del Sueño : es decir, en las tres horas antes de acostarse:

  • no comer sólidos,
  • no tomar café ni bebidas cola,
  • no fumar,
  • no tomar alcohol
  • y no hacer ejercicios intensos.
  • Y dormir en una habitación silenciosa, sin luz ni relojes a la vista.
  • Apagar objetos electrónicos.

DORMIR EN NOCHES DE MUCHO CALOR

Y se pueden aplicar una serie de medidas sencillas como:

  • Tomar una ducha fría antes de acostarse y acostarse ligeramente húmedo.
  • Dejar los pies fuera de las sábanas.
  • Usar ropa de cama y ropa para dormir de algodón.
  • Dormir de costado.
  • Usar una almohada pequeña, con poco contacto con la cabeza.
  • Tomar agua, pero no en exceso para no transpirar.
  • Dejar un vaso preparado para beber si tenemos sed de noche.
  • Evitar moverse y dar vueltas, sólo transpirará más.
  • Se puede humedecer una sábana y dormir bajo ella, sobre una toalla.
  • También se pueden usar medias de algodón húmedas.
  • Bolsa de agua fría ( con hielo ), en los pies.
  • El calor sube: duerma lo más bajo posible.
  • Si hay un piso superior en su casa, abra las puertas para que el calor pueda subir y escapar por arriba.
  • Es importante hidratarse mucho durante el día, de modo de reponer el agua que el organismos pierde permanentemente , pero no conviene tomar mucha agua en las dos horas previas a acostarse, ya que nos hará transpirar y la transpiración provoca una incomodidad que retrasará el sueño.

En síntesis, para dormir mejor en climas o días calurosos, la preparación empieza unas horas antes, tanto en cuanto a las actividades de la persona como en la preparación del dormitorio. Vale la pena. Dormir bien es bueno para todo el organismo.



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